Our Missionaries


Our missionaries are normal people from all walks of life who have dedicated their lives to serving and following Jesus wherever He calls them. Want to meet them? Check out our Missionary Directory.

Beto and Fanny Jara

Missionaries to Mexico

Ministry Description

The reborn ministry of discipleship is focused on reaching with the gospel of our Lord Jesus Christ the youth who are losing themselves in the vices and addictions of this world and discipling them with the word of God.

my responsibility in the ministry is discipleship and biblical teaching, having biblical studies with them so that they can have pious habits as their daily devotion their time of communion with God in prayer, and in this way they can grow in the knowledge of the truth of God.

so they can glorify God with their lives and be a witness to others.

A living hope

Blessed be the God and Father of our Lord Jesus Christ, who according to his great mercy

He made us be reborn for a living hope, for the resurrection of Jesus Christ from the dead

About Beto

MI TESTIMONIO

Quiero contarte cómo conocí a Cristo. Me llamo José Alberto Jara (Beto); nací en una ciudad pequeña al sur de la Capital de Argentina llamada Presidente Derqui.

Crecí en un hogar sin conocimiento de Dios con un padre alcohólico que golpeaba mucho a mi madre y a mí. El sufrimiento vivido en mi niñez me llevó a trabajar en la calle a la edad de 9 años y a relacionarme con personas, y a la edad de 11 años probé mi primer cigarrillo.

A la edad de 15 años viajando para mi trabajo en un tren me encontré con unos amigos, me invitaron a fumar marihuana y yo lo rechacé, pero uno de mis “amigos” me dijo que yo era un cobarde si no fumaba. y me insulto con palabras agresivas y groseras; entonces yo no pude con mi orgullo, agarre el cigarrillo de marihuana y fume para demostrarle que yo no era un cobarde. Cuando deje de fumar le entregue lo que quedaba de la marihuana a este “amigo” y le dije “viste que yo no soy ningún cobarde” y mis otros amigos se rieron de él y esto le molesto. Luego les salude y me iba a bajar del tren cuando viene mi “amigo” de atrás y me detiene para que no pueda bajar; forcejeamos y al intentar bajar del tren resbale y caí; quedando bajo el tren y perdiendo de esta manera el brazo izquierdo.

De esta manera fue que comencé a relacionarme con jóvenes que tomaba alcohol, fumaban marihuana y de apoco fui cayendo yo también, a pesar que dije que nunca iba a ser como mi padre, que nunca iba a beber o fumar; y con el correr del tiempo me transforme en un adicto a la cocaína, ácidos y a todo tipo de fármacos. Toda esta situación vivida me llevo a pensar que la única salida seria el suicidio y varias veces lo intente, acostándome en las vías del tren para terminar de una vez por todas; así viví hasta los 25 años, muchas veces detenido, preso, y una noche drogándome con mis amigos, matan a uno de ellos de un disparo en el corazón y el que lo mata se escapó, como yo era el único que quede con mi amigo muerto en la escena del crimen fui llevado preso.

El hecho de pensar que estaría 25 años de mi vida en una cárcel me hizo reflexionar mucho en Dios; y estando detenido en un calabozo le pedí que me ayudara, y le había prometido que si el me ayudaba a salir yo dejaría las drogas e iba a tratar de cambiar mi vida. Y Dios acudió a mí ayudarme y me libraron porque no encontraron pruebas suficientes.

Una vez libre; volví a mi antigua vida de adicto a las drogas, sin cumplir con la promesa que le había hecho a Dios. Sin saber qué hacer acudí a mi madre que estaba viviendo en la ciudad de La Plata para que me ayudara. Estando con ella le pude confesar después de 10 años que yo era un adicto; ella comprendió lo que estaba pasando y me ayudo.

Mi madre tenía una amiga; y esta amiga me presento a una anciana que era cristiana. Esta anciana me hablo de un Centro Cristiano de Rehabilitación para adictos.

No hice mucho caso de este Centro y paso el tiempo y yo seguía consumiendo cocaína, hasta que una noche casi muero de una sobredosis. Y otra vez me acorde de Dios y acudí a Él para que me ayudara de nuevo y no me dejara morir. Dios nuevamente acudió a socorrerme, salvándome la viva; cuatro días después decidí internarme en este Centro Cristiano de Rehabilitación: un encuentro con Dios; fue en ese lugar que me presentaron a una persona muy “especial” que cambiaría todo el rumbo de la vida que estaba llevando hasta ese momento; esa persona es el Señor Jesucristo; el único que puede transformar la vida de los hombres.

Estuve dos años internado en este centro; un día conocí a tres misioneros que me hablaron de un campamento de Palabra de Vida al que llegue en el mes de enero del año 1999 y en el campamento de ese año reconocí que era pecador y que mi pecado me separaba de Dios y mi destino era el infierno. Así que me arrepentí y pidiendo perdón al Señor Jesús le pedí que me limpiara el corazón con su sangre de todos mis pecados y que entre en mi corazón, y una vez limpio de todos mis pecados fui salvo del infierno y me dio la vida eterna.

Fue así que en este lugar que no solo se hacen campamentos, porque también es un Instituto Bíblico donde las personas estudian y se preparan para ser misioneros y salir por el mundo a predicar el mensaje de Salvación a toda criatura. Esto me animo mucho a querer estudiar y conocer más a mi Salvador y así fue que me dieron la oportunidad de quedarme a estudiar en el Instituto biblico en palabra de vida argentina estudie 4 años fui parte del equipo de palabra de vida en argentina hasta el año 2008. y el señor me llevo a servirle al pais de perú con chicos de las calles y adictos a las drogas por 7 años

Hoy hace 22 años que me encontré con mi salvador el señor, Jesucristo

llegamos a mexico el 4 de julio del año 2017. hoy servimos al señor en el ministerio de renacidos casa de discipulado para adictos a las drogas en palabra de vida mexico junto con mi familia.

Life Verse

"Now to him who is able to do far more abundantly than all that we ask or think, according to the power at work within us," Ephesians 3:20

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