Our Missionaries


Our missionaries are normal people from all walks of life who have dedicated their lives to serving and following Jesus wherever He calls them. Want to meet them? Check out our Missionary Directory.

Daniel and Abigail Pinto Martinez

Daniel and Abigail Pinto Martinez

Missionaries to Bolivia

Ministry Description

En Palabra de Vida el Señor permitió que estemos apoyamos en el Área de Vida con Alumnos del Centro de Evangelismo y Discipulado, brindando consejería a los alumnos y apoyando en el crecimiento espiritual de cada uno, estar a lado de personas, hermanos es nuestra pasión..

Por otro lado apoyamos también Ministrando la vida de los hijos de misioneros como maestros en la escuelita en donde enseñamos materias técnicas y Biblia, ostentando como versículo de enseñanza "Deuteronomio 5:29". También cumplimos con las otras funciones que se realizan según la necesidad que se presenten.

About Daniel

Mi nombre es ABIGAIL ORIHUELA DE PINTO, tengo dos hermanos, soy de Santa Cruz-Bolivia. Por gracia de Dios nací en un hogar cristiano con padres piadosos y temerosos de Dios que desde muy pequeña me guiaron e instruyeron en los caminos del Señor, crecí en la iglesia, viendo a mis padres invirtiendo parte de su tiempo en el servicio al Señor, y fui desafiada por ellos no solo a buscar la excelencia en su servicio a Dios, sino también por sus corazones hospitalarios. A la edad de 5 años, en una campaña evangelística, entendí que era pecadora, y que mis pecados me separaban de Dios, que Cristo murió en una cruz por amor a mí, pagando el precio que yo debía pagar, ocupando mi lugar, para salvarme de mis pecados. Llegando a casa junto a mi mamá, le recibí como mi Salvador personal y le invité a entrar a mi corazón.

Cuando tenía 10 años, mi mamá paso a la presencia de Dios, luego de luchar por un largo tiempo con la enfermedad de reumatismo lupus, siendo pequeños junto a mis hermanos no entendíamos la situación, ni por qué Dios había permitido que pase; pero aprendimos a aceptar lo que Él había decidido. Aunque fueron pocos los años que pude disfrutar de ella, me supo guiar, me enseñó y me dejó lo mejor que pudo haberme dejado: su testimonio de amor al Señor.

Al poco tiempo vendimos nuestra casa debido a las deudas que se tenía por el tratamiento de mamá y comenzamos a congregarnos en la iglesia Asamblea Cristiana Villa 1º de Mayo, me bauticé, fui discipulada y aprendí a tener una comunión real y personal con el Dios que me amó y salvó.

Luego de salir bachiller, Dios me había mostrado claramente su voluntad de prepararme en un instituto bíblico, con el estudio de su palabra, pero postergué ese llamado entrando a la universidad y siguiendo una carrera por 5 años, luego de salir profesional no había más excusas para no dedicar mi tiempo haciendo lo que Él ya me había mostrado años atrás. Dios fue claro nuevamente mostrándome pasajes como:

“Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece…” Jn.6:27

“Y dejando luego sus redes, le siguieron”. Mr.1:18

“Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.” Mr.1:20

Dios me exigía renuncia, y esto incluía a mi papá, ya que en ese momento era lo que más me costaba, el continuaba solo y mis hermanos ya habían salido de casa. Mi preocupación siempre fue el, su cuidado y quien lo atendería durante mi ausencia, como única hija mujer me sentía con esa responsabilidad. En un campamento de Palabra de Vida Cochabamba, la noche del fogón, el predicador habló sobre el tener las manos abiertas para soltar cosas o personas que nos cuestan y que no nos pertenecen. Dios nuevamente habló a mi corazón con el versículo:

“El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” Mat. 10:37-38

Y entendiendo que no había más que hacer, ni por qué postergar más el llamado de Dios a prepararme, fue aceptar que Dios cuidaría de mi papá mejor de lo que podía hacerlo yo, que él estaba seguro en sus manos. Esa noche en una oración entregué mi papá a Dios y tomé la decisión de irme a Argentina, hacer el 1er año con mi hermano menor, fue una bendición para que la distancia fuera más llevadera.

Estando en instituto, continuaba dependiendo mucho de papá en muchas áreas, buscando siempre su consejo, su guía, pensando que Él podía resolver las situaciones diversas que se me presentaban, pero a pesar de que se extrañaba mucho , me propuse disfrutar cada materia, cada culto, ministerio los fines de semana, trabajo, deporte y las personas que Dios había puesto a mi alrededor, ya que el tiempo pasaría muy rápido y así fue, a punto de terminar el 1er semestre , un 04 de Julio Dios llamó mi atención en mi devocional con el versículo de Sal.119:75 “Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste”, pasé el día meditando en estas palabras, tratando de entender la fidelidad de Dios al decidir enviar una aflicción a nuestras vidas. Esa misma noche me di cuenta que Dios estaba preparando mi corazón para la tormenta que se avecinaba.

Recibimos una llamada desde casa, papá había entrado a terapia intensiva con un cuadro de neumonía. Al día siguiente retornamos a Bolivia con el corazón angustiado y muchas preguntas y pensamientos rondando mi mente. En el fondo de mi corazón creía que era una prueba más en nuestras vidas, que solo era cuestión de tiempo para que pase y retornar para continuar con nuestro segundo semestre. Dios tenía otros planes, al pasar los días, la situación de papá no mejoraba. Dios abrazaba nuestros corazones con sus promesas y esperábamos un milagro de su parte. El 25 de Julio de 2011, Dios decidió llevarse a papá a su presencia. En un momento me encontré sola con Dios, entendí que ya no estaba más papá, y que debía aprender a depender únicamente de Dios. No fue nada sencillo, era aceptar a un Dios infinitamente justo y que no se equivoca, un Dios que tiene un tiempo exacto, aceptar que mi papá fue un préstamo, y que disfrutaba de un mejor lugar junto a su Salvador a quien amó y sirvió por tantos años y que el reencuentro con mamá, su esposa también había llegado. Dios fue nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Sal.46:1

Los años siguientes fueron muy difíciles; con una deuda grande en la clínica por cancelar, préstamos de hermanos de la iglesia que cumplir, y otras responsabilidades económicas, cada vez se veía más lejana la idea de volver a Argentina. Estábamos viviendo nuestra escuela práctica, y confiaba en que Dios usaría nuestras dificultades para cumplir Su propósito y para nuestro bien (Rom.8:28) aunque en ese momento no entendía cuál era ese propósito.

La gracia de Dios no nos faltó, fue suficiente todos estos años Dios confortó, consoló, sustentó, abrazó nuestros corazones y pudimos palpar por experiencia propia su fidelidad en nuestras vidas y que Él es Fiel no solo en medio de las pruebas sino también al enviarlas; ya que nuestra fe no alcanzaría la madurez necesaria si no fuera por medio de ellas.

En estos años continué con mi servicio en la iglesia participando por gracia de Dios en diferentes ministerios como Estudios bíblicos en casa con señoritas, discipulados, parte del equipo de liderazgo en Jóvenes Mayores y Talleres para señoritas del ministerio Esperanza para el Corazón.

El año 2017, Dios llamó mi atención nuevamente y puso el sentir en mi mente y corazón de continuar lo que Él había comenzado y postergado por ese tiempo. Aunque a veces el temor y la preocupación en cuanto a lo económico estaban en mi corazón, Dios quería que recuerde lo que Él ya ha hecho en mi vida y en mi familia. “Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas”. Sal.77:11

Ese mismo año pude experimentar que Dios no deja nada incompleto, y que es y será Fiel en proveer y sustentar como lo hizo a lo largo de mi vida, Dios abrió las puertas para volver al Instituto Bíblico Palabra de Vida Argentina y culminar con mis estudios teológicos que duraron tres años. Estando en Instituto pude realizar ministerio en una iglesia de la Capital de Buenos Aires, la cual fue una escuela ministerial importante en mi vida. El año 2019 en la materia de Eclesiología y 2da. Corintios, Dios confirmó mi llamado a tiempo completo con el versículo de Jn 12:24-25 “De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”.

Sin saber lo que Dios ya tenía preparado, en verano del 2020 haciendo ministerio en Campamento de jóvenes de Palabra de Vida Cbba-Bolivia, Daniel Pinto, quien ahora es mi esposo me habló para que comenzáramos un tiempo de oración, apuntando al matrimonio, de la misma manera que en mi persona, Dios obró de manera especial en la vida de Daniel, mostrándome de manera clara su llamado a tiempo completo por medio del versículo de Hch. 20:24

Me llamo DANIEL LIMBER PINTO quería contarles mi testimonio en breve, no nací en una familia cristiana, pero Dios me dio la oportunidad de conocer a Cristo gracias a mis tíos, pues ellos me llevaron a un Concierto de la Asociación Cristiana de Fe, y exactamente des pues de la alabanza "Pagaste un alto precio por mi " se predico el evangelio y recibí a Cristo como mi Salvador, a mis catorce años me dieron seguridad de salvación y me bautice en la "Iglesia Bautista Éfeso". El Señor ya a mi corta edad me impacto por medio de un primo que quería ser Pastor, y jugaba con nosotros a la Iglesia, pero fue a mis 16 años que sentí latir mi corazón por las misiones y el anhelo de ser algún día guía espiritual de Iglesia, el 2016 ya profesional y con un trabajo el Señor vuelve a llamarme pero esta vez me pide decisiones, si bien llevaba un vida de Iglesia con un liderazgo fortalecido en Él, me pide estudiar su Palabra. Es así que estudie en el Centro de Evangelismo y Discipulado en Palabra de Vida Bolivia, y fue en ese lugar donde el Señor por medio de Hechos 20:24 me llamo a tomar la decisión de entregar mi vida para su servicio. El Señor en su soberanía permitió que conozca a mi esposa Abigail Orihuela con la que servimos actualmente en Palabra de Vida Bolivia y apoyamos la Iglesia "Arca de Noe" de un pequeña localidad llamada Tarata.

Ambos disfrutamos de la Gracia de nuestro Dios a cada momento. (Si desea saber con detalle nuestro testimonio, solo escribanos al nuestro correo.)

Life Verse

Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Hechos 20:24